Sociedad | 24 de marzo de 1976
50 años del terrorismo de estado
La significación de una fecha no depende sólo del impacto histórico de los hechos que se produjeron en ese momento. También se acrecienta o no, por el contexto en el que se conmemoran aquellos hechos. En 1976 no sólo se trató de la segunda vez que los sectores oligárquicos de nuestra sociedad, procuraron exterminar el peronismo y la izquierda por la fuerza, inaugurando la peor etapa de terrorismo de estado que hayamos vivido, con su dura secuela de dolor y muerte. Buenos Aires, 17 de
marzo de 2024. Pero también cuenta que se lo recuerda ahora, cuando nuevamente
se pretende exterminar la justicia social, la soberanía política y la
independencia económica de nuestra patria, esta vez por medios aparentemente
democráticos, aunque se reprime con violencia inaudita cualquier protesta
legítima de la oposición.
Para justificar la violencia
estatal que se cobró muchísimas más víctimas que los 30.000 detenidos
desaparecidos, se esgrimió el pretexto del accionar subversivo. Pero la idea de
“los dos demonios” es mentirosa porque esconde que, en nuestra historia,
siempre la violencia fue del poder hacia los más pobres que reclamaban por la
injusticia de su situación de pobreza y marginalidad. Desde el Ejército
mitrista imponiendo a sangre y fuego el centralismo porteño sobre las
provincias, pasando por la represión salvaje de la Semana Trágica, o los hechos
conocidos como la “Patagonia Rebelde”, hasta llegar a la mentira de la llamada
“Revolución Libertadora”, en la que sectores de las fuerzas armadas se alzaron
contra un gobierno constitucional, provocando grandes actos de terrorismo
contra la población civil, como el bombardeo de la Plaza de Mayo o los
fusilamientos de José L. Suárez.
Ahora se trata de
propiciar el olvido como política de estado y no es casual que sea cuando, al
mismo tiempo, se avanza en desmantelar el sistema protectorio de los derechos
de los trabajadores con el cuento de la “modernización” de las relaciones
laborales. Moderna es la idea de la reducción de la jornada de trabajo, no
habilitar la posibilidad a los empleadores de exigir jornadas de doce horas a
sus trabajadores. Moderna es la idea de asegurar el pleno empleo y la
capacitación continua, no facilitar los despidos usando los aportes de la
seguridad social.
Los libertarios son
maestros en usar palabras bonitas para decir cosas muy feas. No se sinceran
como Sarmiento cuando llamaba a no ahorrar sangre de gauchos e indios porque
esa “chusma” sólo servía para abonar la tierra. Era su idea de “progreso”,
sostenida en el genocidio de la población originaria y su reemplazo por
inmigrantes europeos. Sin embargo, no hace mucho un asesor de Milei repitió el
concepto. Para Demián Reidel el único problema de las mejores áreas del país
para la inversión extranjera, es que “están pobladas de argentinos".
Este 24 de marzo no
sólo se trata de conmemorar los 50 años de aquel nefasto día, sino de
movilizarse para impedir que se consume por otros medios la misma idea de
subordinación violenta al imperio, de consolidación de un orden social cada día
más injusto y de represión del disenso o su silenciamiento. Entonces como hoy,
se trata de defender la verdadera democracia, la que sirve al pueblo para
defender sus intereses.
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