Porte帽as | El drama de la gente sin techo

Un 30% por ciento m谩s

La crisis de las personas en situaci贸n de calle en la Ciudad de Buenos Aires se profundiz贸 en el 煤ltimo a帽o y expone un drama social que combina factores econ贸micos, sanitarios y familiares. El relevamiento oficial realizado en noviembre por el Ministerio de Desarrollo Humano y H谩bitat junto al Instituto de Estad铆stica y Censos porte帽o contabiliz贸 5.176 personas sin hogar. De ellas, 1.613 dorm铆an directamente en veredas, plazas, bocas de subte y guardias hospitalarias, mientras que 3.563 estaban alojadas en Centros de Inclusi贸n Social. En noviembre de 2024 se hab铆an registrado 1.236 personas a la intemperie, lo que marca un incremento interanual del 30 por ciento. La mitad de ellas en las Comunas 1 y 3. Buenos Aires,24 de febrero de 2026. El dato revela adem谩s la procedencia de quienes atraviesan esta situaci贸n: casi el 70 por ciento no naci贸 en la Ciudad. El 39,5 por ciento proviene de la provincia de Buenos Aires, el 19,3 de otras provincias y el 8,2 por ciento del extranjero. La ciudad funciona como refugio 煤ltimo para quienes pierden trabajo, vivienda y red de contenci贸n, lo que convierte al fen贸meno en un problema metropolitano y federal.

La concentraci贸n territorial es clara. El 49 por ciento de las personas que duermen en la v铆a p煤blica se ubica en las comunas 1 y 3, que incluyen Retiro, San Nicol谩s, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat, Constituci贸n, Balvanera y San Crist贸bal. All铆, colchones improvisados, cartones y refugios precarios conviven con edificios administrativos y financieros, hospitales y estaciones de transporte. 

El censo oficial se realiza dos veces al a帽o mediante un operativo nocturno de 12 horas con 85 equipos integrados por censistas, personal de la Red de Atenci贸n y veedores de la Defensor铆a del Pueblo. Desde 2021 se incluyen en el conteo a las personas alojadas en paradores y desde abril de 2024 se las entrevista de manera presencial para mejorar la calidad de los datos. La Ciudad sostiene que los 58 Centros de Inclusi贸n Social, con 4.900 plazas segmentadas por perfiles, no est谩n colapsados.

Sin embargo, el Tercer Censo Popular de Personas en Situaci贸n de Calle, realizado por m谩s de treinta organizaciones sociales en junio de 2025, arroj贸 cifras muy superiores: 7.898 personas durmiendo en la calle y 3.994 en paradores, un total de 11.892. El 37,9 por ciento se qued贸 sin techo en el 煤ltimo a帽o, el 64 por ciento report贸 deterioro en su salud y el 80,7 denunci贸 haber sufrido violencia institucional. M谩s all谩 de las diferencias metodol贸gicas, la tendencia es coincidente: el crecimiento es sostenido.

Las causas combinan p茅rdida de empleo, precarizaci贸n laboral, conflictos familiares y problemas de salud mental. El 45 por ciento de los relevados pas贸 un a帽o sin contacto con familiares. El 68,2 por ciento lleva m谩s de un a帽o en la calle y 313 personas reconocen estar en esa situaci贸n desde hace m谩s de tres a帽os, un indicador de cronificaci贸n asociado a depresiones severas, adicciones y patolog铆as psiqui谩tricas sin tratamiento. La desfinanciaci贸n de programas nacionales de salud en los 煤ltimos dos a帽os agrav贸 el escenario, con menor acceso a medicamentos, reducci贸n de dispositivos comunitarios y debilitamiento de pol铆ticas de salud mental. El Hospital Nacional de Salud Mental Laura Bonaparte es un ejemplo de precarizaci贸n, con internos que quedaron sin protecci贸n.

La crisis se refleja en escenas cotidianas. Maricruz, enfermera del Hospital Ramos Mej铆a, describe c贸mo cada noche m谩s de 15 o 20 personas duermen en los alrededores del hospital, algunos en pasillos y asientos de la guardia. 鈥淭ratamos de asistirlos, pero es imposible ayudar a todos. Muchos no tienen d贸nde ir, pasan d铆as sin ba帽arse y usan nuestros ba帽os para hacer sus necesidades. Hay mucho desamparo鈥, relata. La escena sintetiza la convergencia entre crisis social y sanitaria.

Del otro lado, organizaciones como Vida Solidaria recorren las calles con viandas y abrigo. Esther, una de sus voluntarias, explica que cada noche conocen personas de todo el pa铆s que viven a la intemperie. 鈥淯no hace lo que le dicta el coraz贸n, pero sabemos que es un granito de arena en medio de una playa tormentosa. Hay personas que lo 煤nico que comen es lo que les damos. Algunos nos cuentan c贸mo llegaron a tal situaci贸n, otros est谩n perdidos como ni帽os sin sus padres. Esto angustia porque son seres humanos a la buena de Dios鈥, dice. El promedio de edad, entre 20 y 50 a帽os, muestra que no se trata solo de marginalidad hist贸rica sino de adultos en edad productiva expulsados del sistema.

La Ciudad recibe en promedio 800 llamados diarios al 108 para advertir sobre personas en situaci贸n de calle. Se sumaron micro-refugios para pernoctar e higienizarse y se inauguraron nuevos paradores. Pero la expansi贸n del fen贸meno obliga a una mirada integral que exceda la l贸gica de la emergencia. El aumento del 30 por ciento en un a帽o, con siete de cada diez personas no porte帽as, habla de una trama econ贸mica fr谩gil, de redes familiares rotas y de un sistema de salud erosionado. En las veredas del centro, entre edificios hist贸ricos y oficinas vidriadas, la indigencia dej贸 de ser una excepci贸n para convertirse en paisaje. Cada n煤mero del censo es, en realidad, una biograf铆a suspendida. Y mientras las estad铆sticas discuten metodolog铆as, la noche porte帽a suma colchones, mantas y cartones sobre las veredas, recordando que detr谩s de cada cifra hay una vida que espera ser reconstruida.


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