Sociedad | Dengue y salud pública
El mercado no resuelve todo
Argentina volvió a ser noticia internacional. Esta vez por una epidemia histórica de dengue y el faltante de repelentes para protegerse del mosquito. Medios internacionales dan cuenta además de la novedad como una confirmación del cambio climático y la consecuente “tropicalización” de las áreas centrales del país, entre ellas, el área metropolitana de Buenos Aires.
Buenos Aires, 16 de abril de 2024. Los corresponsales extranjeros señalan que hay “Pánico en Argentina por una epidemia de dengue histórica que ya ha matado a 130 personas” , y consignan su asombro por la “ausencia manifiesta de políticas públicas del Gobierno de ultraderecha para hacer frente a la epidemia”, hasta el punto que muchos sienten que “contagiarme o no es sólo cuestión de suerte” .
Abel Gilbert en su nota publicada el 5 de abril en El Periódico de España agrega: “El presidente Javier Milei descree del rol estatal, lo considera un lastre ‘colectivista’ que impide la autorregulación virtuosa del mercado. Su creencia se ha puesto en práctica. El precio de los repelentes contra mosquitos ha aumentado un 400% promedio. La demanda ha crecido un 300% y algunas ofertas online son escandalosas: hay que pagar hasta 20 dólares (…) No solo esas alzas provocan azoramiento, sino el agotamiento de los insumos: ya no se consiguen en supermercados, almacenes o farmacias. La escasez se profundiza frente a la indiferencia de la secretaría de Comercio, un organismo que, en los hechos ha dejado de funcionar.”
Cambio climático y ciencia
“El aumento de las temperaturas por el cambio climático hizo que esta infección viral, que es transmitida por un mosquito llamado Aedes aegypti, se hiciera endémica en el norte del país. Pero el grueso de la población, ubicada en el centro, casi no se enteraba. Esto cambió dramáticamente este año, con un brote histórico de dengue que ha convertido a Argentina en el tercer país más afectado de la región, después de Brasil y Paraguay, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”, consigna Verónica Smink en su nota publicada en el portal de la BBC el 4 de abril.
Un cambio climático que, lejos de ser un “invento comunista” como cree Milei, ya se advierte también en la sucesión de eventos climáticos extremos que afectan a la vida en la ciudad y a la principal actividad productiva del país, que es la agropecuaria. Y cuyas consecuencias apenas si comienzan a ser prevenidas por políticas públicas elaboradas en base a investigaciones científicas. Al contrario de nuestro país, que destruye sus organismos especializados, en Colombia fueron los equipos científicos los que encontraron las respuestas eficaces para frenar el avance del dengue.
“Durante muchos años hemos advertido que la prevención del dengue mediante el descacharro de objetos contenedores de agua y la fumigación no bastaban para frenar el avance de esta enfermedad mortal ni tampoco los brotes que la misma causaba cada vez con mayor intensidad y casos”. Por eso, implementamos este innovador programa sanitario de la mano del World Mosquito Program que consiste en crear mosquitos con la bacteria wolbachia que es efectiva para impedir que el insecto pueda transmitir enfermedades virósicas al ser humano”, explicó el experto a Infobae luego de la exposición en el Seminario de Mundo Sano”, organizado por el desaparecido Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación el año pasado.
Las vacunas son para pocos
Gilbert compara las diferentes respuestas en Brasil y entre nosotros. “Con un cuadro de infecciones que afecta a un millón de personas, las autoridades sanitarias (brasileñas) no dudan en hablar de una epidemia y actuar en consecuencia. Brasil se convirtió en el primer país del mundo en ofrecer la vacuna contra el dengue a través del sistema público de salud. Por el momento, se ha privilegiado su aplicación en niños y adolescentes”. En tanto que “Si bien fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), el Ministerio de Salud argentino no la ha integrado al plan nacional de vacunación. Solo se accede a ella en farmacias, que han incrementado su precio un 90%”.
El argumento que se esgrime para demorar la vacunación es que no sería una medida efectiva para frenar el actual brote, como si este fuera el último que hay que enfrentar. “Otros consideran que, si bien la vacuna ha sido declarada segura tanto por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina (Anmat) como por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), aplicarla ahora podría no ser lo más conveniente, ya que, para ser efectiva contra la infección -y sobre todo para prevenir la versión más grave del dengue-, se deben aplicar ambas dosis, que se administran con un intervalo de tres meses mínimo”, anota la corresponsal británica. Pero en el camino se olvidan de la prevención del brote siguiente, que puede ser más virulento, sobre todo si se considera que “por cada paciente con síntomas (que incluyen fiebre, dolor en las articulaciones y dolor de cabeza) hay otras tres personas con dengue asintomático, que no fueron registradas en el sistema de Salud”, como refiere Smink.
Lic. Gerardo Codina