Sociedad | Declaración de la Independencia
El Pacto de Julio
El 9 de julio de 1816 y tras nueve horas de debate, Narciso Francisco Laprida realizó la memorable pregunta: “¿Queréis que las provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?”. Todos los diputados reunidos en Tucumán contestaron afirmativamente. De inmediato, se labró el “Acta de la Emancipación”, en la cual se estableció la ruptura de “los violentos vínculos” con “los reyes de España” para finalmente constituir “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y “de toda otra dominación extranjera”. De esa manera, y seis años después de la Revolución de Mayo, se puso fin a siglos de dominio colonial español.
Buenos Aires, 9 de julio de 2024. Se trató de un pacto trascendente. No como sus remedos actuales. Porque fue realizado pese a las amenazas que se cernían sobre los revolucionarios y las carencias del momento. Pero con mucha fe en el futuro y una enorme confianza en la voluntad de liberación que anidaba en el pueblo argentino.
En 1816 convergieron dos hechos fundamentales para la historia nacional: la Declaración de la Independencia decidida por el Congreso reunido en Tucumán y la organización final del plan de guerra de José de San Martín, que sería el garante de esa independencia y la llevaría más allá de las Provincias Unidas.
El contexto internacional donde esto ocurría era complejo. España se había liberado de los franceses y el Rey Fernando VII había vuelto al trono y se disponía a recuperar el control de los territorios americanos. Las fuerzas realistas habían comenzado a avanzar por toda la región derrotando a una parte de los movimientos independentistas americanos.
En medio de esa situación, las Provincias Unidas se juntaron para decidir qué hacer ante el peligro realista. El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica se reunió en San Miguel de Tucumán para limar asperezas entre Buenos Aires y las provincias, cuyas relaciones estaban deterioradas.
Las sesiones del Congreso se iniciaron el 24 de marzo de 1816 con la presencia de 33 diputados de un territorio bien diferente de lo que hoy es la Argentina. Charcas, por ejemplo, que hoy es parte de Bolivia, envió un representante. En cambio, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe no participaron del Congreso porque estaban enfrentadas con Buenos Aires y en ese entonces integraban la Liga de los Pueblos Libres junto con la Banda Oriental, bajo el mando del Gral. José Gervasio Artigas.
Más allá de las divisiones del momento, la decisión independentista estaba firme y era compartida por todos. Nos toca ahora ser custodios convencidos de ese mandato y afrontar las amenazas actuales a nuestra soberanía popular.