Sociedad | 2 de abril

Malvinas en el corazón

La aventura militar fallida con que la dictadura intentó ganar respaldo popular, puso de relieve un formidable sentimiento patriótico y el coraje de nuestros soldados, que presentaron batalla en condiciones de inferioridad, hambrientos, con frío y maltratados por sus mandos. En su homenaje, agradecido y permanente, coincide la mayoría de nuestro pueblo. Pero la derrota sufrida fue seguida de un sostenido esfuerzo por desmalvinizar la conciencia popular, además de desarmar a la Nación frente a sus enemigos declarados.
Buenos Aires, 14 de abril de 2026. La derecha local no oculta su desafección por la causa Malvinas. Con el argumento de promover la cooperación económica con Gran Bretaña, se impulsó durante las gestiones de Macri y Milei el otorgamiento de facilidades para la comunicación de los isleños implantados por los ocupantes y el desarrollo económico de las islas bajo control británico, sin contrapartida mensurable para las posiciones nacionales.

No es casual. Los británicos y los norteamericanos después, siempre procuraron condicionar o evitar el fortalecimiento de las capacidades nacionales argentinas, tanto en el plano militar como industrial y científico tecnológico, para poder controlar sin obstáculos el acceso por el Atlántico sur al Pacífico y a la Antártida. Nuestros reclamos de soberanía sobre la plataforma continental, las islas y el territorio antártico siempre fueron vistos por ellos como una amenaza a sus intereses estratégicos de dominación mundial, en tanto fueran algo más que una mera retórica protocolar. 

El desmantelamiento del proyecto Cóndor de producción de misiles de mediano y largo alcance en épocas de Alfonsín fue una consecuencia de ese recelo, como ahora es el desguace del reactor CAREM desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica decidido por Milei. En igual sentido, la adquisición de viejos cazas norteamericanos para reforzar las capacidades de nuestra Fuerza Aérea, fue otra muestra de subordinación colonial. Se eligió un arma cuyos secretos de funcionamiento están en posesión del más estrecho aliado del Reino Unido. Pero, además, se aseguró que no tuviera condiciones para ser una amenaza para las fuerzas ocupantes de nuestras islas. 

Ahora el anuncio de que israelíes y británicos van a explotar el petróleo de la plataforma continental argentina sólo motivó protestas formales de un gobierno que hace todo lo posible para ser reconocido como el más alineado con el decadente imperio anglo-americano-israelí. Esta servil disposición a facilitar en silencio el saqueo de nuestros recursos naturales, va de la mano con la peregrina idea de “respetar los derechos de quienes viven en las islas”, dicha por el mismísimo Presidente el 2 de abril del año pasado, una frase que generó polémica por su cercanía a la postura británica de reconocer el supuesto derecho a la autodeterminación de los ocupantes.

Pero Milei marcha a contramano del sentimiento mayoritario de nuestro pueblo, que no quiere la guerra, pero anhela el recupero de las islas y la defensa de la soberanía nacional en todos los planos. Para esas mayorías, la “hermanita perdida” y los héroes que la defendieron siempre estarán en el corazón. Un corazón ardiente, apasionado y dispuesto a la batalla. 


Compartir nota en las redes sociales Enviar Imprimir

Dejanos tu comentario