Comunales | Venta callejera en caída

Veredas libres

La venta ilegal callejera en la Ciudad de Buenos Aires cayó un 90% tras los operativos de desalojo y control permanente del espacio público, con fuerte impacto en Once y el resto de Balvanera, uno de los principales focos históricos de manteros. El Gobierno porteño asegura que la medida permitió recuperar más de 63.700 metros lineales de veredas y calles y desarticular un mercado informal estimado en $2.000 millones. Buenos Aires, 27 de enero de 2026. La Ciudad de Buenos Aires atraviesa un cambio profundo en su dinámica urbana luego de la política de ordenamiento impulsada por el Gobierno porteño. Según datos oficiales, en los últimos dos años se recuperaron 13 espacios públicos, se desalojó a más de 19 mil manteros y se liberaron 637 cuadras que estaban ocupadas de manera ilegal. El impacto más visible se dio en Once, en el barrio de Balvanera, donde la venta informal había alcanzado niveles críticos y generaba reclamos constantes de vecinos y comerciantes.  

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, sostuvo que “el orden no se negocia” y remarcó que los manteros no solo se apropian del espacio público sino que también generan competencia desleal para quienes pagan impuestos. La estrategia oficial se concentró en zonas de alto tránsito y comercio como Once, Flores, Liniers y Retiro, además de parques emblemáticos como Centenario, Patricios, Los Andes y Saavedra. En Once, la liberación de veredas permitió mejorar la circulación peatonal, el acceso a locales y las condiciones de higiene en pleno corazón de Balvanera.  

El ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, Ignacio Baistrocchi, explicó que los operativos no son acciones aisladas sino parte de un esquema de control permanente. “Donde intervenimos, nos quedamos. A los grandes operativos se suma un control diario para evitar que estas situaciones vuelvan a repetirse”, señaló. Actualmente, más de 230 inspectores trabajan en coordinación con la Policía de la Ciudad para garantizar que los espacios recuperados permanezcan libres de ocupaciones ilegales.  

La fiscalización se refuerza en fechas clave, como diciembre, cuando se desplegaron operativos especiales en Once y Flores para acompañar el aumento del movimiento comercial por las fiestas. Estos dispositivos de saturación buscan evitar intentos de reinstalación de manteros y sostener el orden en las zonas más críticas.  

El impacto de la política también se refleja en los datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que confirmó una caída del 85,7% de la venta ilegal interanual. Según el informe, más de 1,6 millones de vecinos y comerciantes se beneficiaron con espacios públicos más ordenados, seguros y limpios. En barrios como Balvanera, la recuperación del espacio público en Once marca un cambio significativo en la vida cotidiana, con mejores condiciones para el comercio formal y una circulación más fluida en una de las zonas más transitadas de la Ciudad.  

La venta ilegal callejera había alcanzado un volumen estimado en más de $2.000 millones anuales, con puestos improvisados que ocupaban veredas y calles completas. La desarticulación de este mercado informal representa no solo un alivio para el tránsito y la seguridad urbana, sino también un respaldo para el comercio formal que durante años reclamó medidas contra la competencia desleal.  

La política de ordenamiento urbano se inscribe en un contexto más amplio de recuperación de espacios públicos y de fortalecimiento de la convivencia ciudadana. El Gobierno porteño busca consolidar un modelo de control sostenido que evite la proliferación de manteros y garantice que las zonas comerciales puedan desarrollarse sin obstáculos. En Once, donde la venta ilegal era parte del paisaje cotidiano, la transformación es visible: veredas despejadas, mayor seguridad y un entorno más favorable para el comercio formal.  

El desafío hacia adelante será sostener este esquema de control y evitar que la venta ilegal vuelva a instalarse en los espacios recuperados. Para los vecinos y comerciantes de Balvanera, la medida representa un cambio histórico que redefine la dinámica del barrio y abre la posibilidad de consolidar un entorno urbano más ordenado y seguro. 


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