Comunales | “¿Quién nos quiere perjudicar?”, pregunta Ventura

Intento de robo en APTRA

La madrugada del 9 de febrero volvió a encender las alarmas en el barrio porteño de Balvanera. Un hombre intentó ingresar al edificio de APTRA, la Asociación de Periodistas de Radio y Televisión Argentina, ubicado en Saavedra 250. Las cámaras de seguridad registraron cómo el sujeto rompió el vidrio de una de las puertas e introdujo el brazo para intentar abrirla desde adentro. Sin embargo, al no lograr su cometido, se retiró del lugar. Buenos Aires, 17 de febrero de 2026. El episodio, que podría haber quedado en un simple hecho policial, se transformó en un verdadero escándalo mediático por el descargo furioso de Luis Ventura, presidente de la entidad, quien denunció que no se trata de un caso aislado sino de una serie de ataques sistemáticos contra la institución.

Ventura, visiblemente indignado, expuso en el programa "A la Tarde" que en menos de cuatro meses APTRA sufrió cuatro intentos de robo, además de amenazas y daños en las cámaras de seguridad. “Esto es estar desprotegidos. En menos de cuatro meses hubo cuatro intentos de robo, con amenazas, con balas de cañón, con rotura de cámaras de seguridad. ¿Quién nos quiere perjudicar?”, lanzó con bronca. Para el periodista, lo ocurrido excede la inseguridad cotidiana y apunta a una persecución organizada contra la entidad que preside.

El relato de Ventura incluyó detalles del accionar del delincuente: “Mete el brazo, rompe el vidrio, intenta una llave de la parte interna justamente para poder ingresar para robar. ¿Qué? ¿Estatuillas Martín Fierro? ¿Qué es lo que espera buscar? ¿Computadoras? ¿Plaquetas?”. Según el presidente de APTRA, en el edificio no hay objetos de gran valor económico, más allá de material electrónico y computadoras utilizadas para el trabajo diario. “¿Sabés qué hay? Rotura de c..., porque ahí la gente que va rema y labura todo el día. Basta. Acá no hay robo de bronce. Acá lo que buscan es abrir las puertas a través de la rotura de vidrio, computadoras y material electrónico. Eso es lo que han robado”, insistió. La denuncia correspondiente ya fue realizada ante las autoridades.

El periodista también vinculó el hecho con su situación personal. “Estoy con un botón antipánico. ¿Sabés cuánto hace? Cuatro meses, viejo. Cuatro meses con botón antipánico y nadie sabe un car... quién me amenazó. Más de 50 amenazas, ya estoy podrido”, expresó con crudeza. Ventura relató que una de esas intimidaciones la recibió en el contenedor de basura que está al lado de APTRA, lo que refuerza su hipótesis de que los ataques no son casuales. “Es contra la Argentina, viejo, no podemos seguir viviendo así”, agregó, subrayando que el barrio de Balvanera padece un nivel de inseguridad alarmante.

El episodio generó debate en los medios. Mientras Ventura sostiene que se trata de una operación contra APTRA, algunos analistas relativizan sus palabras y consideran que lo ocurrido no pasa de un intento de robo frustrado. “Las imágenes son claras: un tipo rompe un vidrio, mete el brazo, no puede entrar y se va. Fin del hecho. Pero para Ventura, eso es solo la punta del iceberg”, señalaron desde distintos programas televisivos. La interpretación del periodista convierte el hecho en un relato épico, con tintes de thriller institucional, donde el enemigo invisible busca perjudicar a la entidad que organiza los premios Martín Fierro.  

En su descargo, Ventura insistió en que APTRA no es una institución con poder económico ni político, sino un organismo cultural que se dedica a premiar y reconocer el trabajo de periodistas y comunicadores. “Lo único que hace es entregar premios, hacer fiesta, tratar de convocar a la cultura nacional”, remarcó. Sin embargo, para él, los ataques reiterados demuestran que alguien busca dañar la imagen de la asociación.

La polémica se instaló rápidamente en la agenda mediática. En "A la Tarde", Ventura desplegó un catálogo completo de denuncias: inseguridad, desprotección, violencia, ataques dirigidos y una pregunta que resonó como un tráiler de película: “¿Quién nos quiere perjudicar?”. La duda sobre el verdadero objetivo del delincuente alimentó la narrativa de persecución. ¿Buscaban las estatuillas Martín Fierro? ¿Computadoras? ¿Plaquetas? ¿O simplemente se trató de un robo común?  

Lo cierto es que el episodio volvió a poner en discusión la inseguridad en Balvanera, un barrio que en los últimos años se convirtió en escenario frecuente de hechos delictivos. Para Ventura, la reiteración de ataques contra APTRA y las amenazas personales que recibió son pruebas de que existe una operación organizada. Para otros, se trata de una interpretación exagerada de un intento de robo frustrado.  

La tensión entre ambas miradas convierte el caso en un fenómeno mediático. Por un lado, el relato épico de Ventura, que denuncia una persecución contra la institución que preside. Por otro, la lectura escéptica de quienes ven en el episodio un hecho policial más, sin mayores implicancias. Entre la paranoia y la inseguridad real, el intento de robo en APTRA se transformó en un símbolo de la fragilidad urbana y de la capacidad de los medios para convertir un episodio menor en un drama nacional.  

En definitiva, lo ocurrido en la madrugada del 9 de febrero no solo expuso la vulnerabilidad de una institución cultural, sino también la manera en que la inseguridad se entrelaza con la percepción social y mediática. Luis Ventura, con su estilo frontal y vehemente, convirtió un intento de robo en una denuncia pública sobre la desprotección de APTRA y en un llamado de atención sobre la violencia que atraviesa la vida cotidiana en Buenos Aires.  




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