Historias de nuestra comuna | Una joya del Art Nouveau

La Casa de los Lirios

Ubicado en Avenida Rivadavia 2031, es uno de los edificios más representativos del Art Nouveau en la ciudad de Buenos Aires. Es universal la aceptación de que el Art Nouveau intentaba, entre otras cosas, un acercamiento a la naturaleza a través de las líneas curvas, la plasticidad de las formas, y la ornamentación. Así, los objetos adoptaban formas y diseños novedosos inspirándose en plantas e insectos. Buenos Aires, 12 de setiembre de 2023. La Casa de los Lirios fue proyectada por el ingeniero argentino Eduardo S. Rodríguez Ortega, admirador del máximo exponente del modernismo catalán, el arquitecto Antonio Gaudí. Su idea del retorno a la naturaleza consistió en disimular la fachada de un edificio de tres pisos cubriéndolo de tallos y hojas de lirio. Toda esta vegetación está realizada en mampostería, y constituye lo más destacable del edificio.
 
Construida entre 1903 y 1905, su diseño responde al patrón de la época: una planta baja para locales comerciales, los dos primeros niveles con dos departamentos por piso para rentar, y el tercero para residencia de la familia dueña del inmueble.

La casa tiene dos rasgos atractivos: las curvas de su fachada, expresadas en sus balcones con barandas de hierro trabajadas, en los vanos de las ventanas y en el semicírculo central que asoma del primero al tercer piso y los lirios en relieve que ornamentan su frente al extender sus tallos, hojas y pétalos a lo ancho y a lo largo del edificio y parecen sostener la base de balcones y ventanas.

El frente muestra un color arena poco común ya que fue construido con piedra París, una copia de la piedra sólida que se usaba en Europa. En lo alto de la fachada por debajo de la baranda de la terraza se ve una guarda de orquídeas. Las características de todas las flores de la fachada es que son una réplica exacta de las reales. En la cornisa, en el centro y lo más alto del frente, asoma la cabeza de un hombre barbado realizada en yeso con sus cabellos alargándose hacia los costados formando la baranda de la azotea.

La puerta de acceso de alrededor de cuatro metros de alto está realizada en hierro, al igual que las rejas y las barandas de los balcones, y presenta un patrón similar al de los cabellos que decoran la cornisa. Las ventanas y balcones están ornamentados con troncos, tallos y flores, mostrando la capacidad de manejo de los materiales que se había alcanzado en la época para expresar formas vivas. Es visualmente atractivo el arte de los hierros de los balcones, y de la puerta de acceso, donde las hojas de lirio parecen describir movimientos ondulatorios.

Para la construcción del edificio se convocaron arquitectos y artistas de Europa. Las flores del frente fueron hechas por escultores y la decoración de la puerta de entrada y las barandas de los balcones fueron forjadas por herreros que llegaron de Italia, donde se encontraba la mejor escuela de herrería del mundo.

Si bien la casa de los lirios es un edificio de viviendas, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lo reconoció como “representativo” de la arquitectura de la Ciudad, por lo que cuenta con un nivel integral de protección.
                                                                                                                                                                                                                 Norberto Alonso



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