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Nada es gratis

Como se sabe, la decisión del Jefe de Gobierno de realizar el mismo día las elecciones locales y nacionales, pero con un procedimiento diferenciado, generó muchas controversias, incluso al interior del oficialismo local. Ahora se conoce otra arista polémica del asunto. La elección porteña con Boleta Única Electrónica costará más de US$29 millones, sin garantías de seguridad.
Buenos Airees, 9 de mayo de 2023. El Gobierno porteño arrancó ayer el proceso para la contratación del servicio de los dispositivos y el software que serán utilizados en las próximas elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, donde se votará con la Boleta Única Electrónica para los cargos locales, y estimó un costo "indicativo" de US$29,1 millones para las tres instancias previstas en el esquema electoral. Los expertos informáticos advierten sobre las vulnerabilidades del sistema.

La medida fue publicada en un agregado al Boletín Oficial y contempla los pliegos de licitación para las empresas interesadas en prestar los sistemas electrónicos para la emisión del voto, el escrutinio de mesa y la transmisión de resultados provisorios de las elecciones primarias, las generales y un eventual balotaje.

Según averiguó Télam, la empresa favorita para resultar adjudicada es Magic Software Argentina (Grupo MSA), radicada en el distrito tecnológico de Parque Patricios, que fue la proveedora del sistema en 2015, cuando se usó el voto electrónico por primera y única vez en la Ciudad, y también resultó ganadora de las licitaciones en Salta y recientemente en Neuquén.

La convocatoria llegó tras el anuncio del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de llamar a elecciones concurrentes en las que más de tres millones de ciudadanos votarán en la misma jornada en una urna para los cargos nacionales a través de una boleta en papel, y en otra para las categorías locales con el sistema de Boleta Única Electrónica (BUE).

La decisión de Larreta de implementar las elecciones concurrentes estuvo marcada por la necesidad de resolver la interna de Juntos por el Cambio, que tiene pendiente dirimir al dirigente que se hará cargo del Ejecutivo porteño entre los aspirantes por parte del PRO y el postulante radical Martín Lousteau.

El procedimiento implica la selección de los candidatos a través de una máquina con pantalla táctil para luego imprimir la boleta, que se coloca en la urna de la mesa de votación, en tanto que el sistema permite elegir una lista completa, votar por categorías, anular el voto o votar en blanco.

El monto "indicativo" que estimaron que pagará el Gobierno porteño por el servicio para las tres jornadas electorales -las primarias, las generales y el balotaje- alcanza los US$29,1 millones, cifra que representa un costo de US$3,08 por votante por instancia y toma una proyección de personas habilitadas a sufragar de 3.150.000.

Para el presupuesto de la Ciudad, calculado en pesos argentinos, el sistema de voto electrónico implicará una erogación de las arcas públicas de unos $7.000 millones.

La resolución oficial publicada en el Boletín Oficial fue firmada Ezio Emiliozzi, titular "en comisión" del Instituto de Gestión Electoral (IGE) porteña, el organismo creado en el Código Electoral sancionado en 2018 que debutará al frente de la organización y administración de los comicios en el distrito en este año.

Entre sus funciones está "la aprobación de los sistemas electrónicos a ser incorporados" para las elecciones, que prevé como primer paso la publicación del pliego para la licitación del servicio, tras lo cual las empresas interesadas, previa inscripción en un Registro de Proveedores de Tecnología, tendrán diez días a partir de este jueves para presentar las ofertas.

Según indicaron desde el Gobierno porteño, bajo la premisa de asegurarse una "elección transparente, seria y ágil, en esta etapa se analizarán tres factores: los antecedentes de cada una de las firmas postuladas, las características del sistema que ofrecido y los presupuestos que presenten".

Paralelamente, el IGE implementará durante 30 días un proceso general de pruebas y auditorías de las tecnologías electrónicas para evaluar las opciones, del cual participarán representantes del Tribunal Electoral, las agrupaciones políticas y los fiscales partidarios, tras lo cual deberá elaborar un informe con conclusiones.

De acuerdo con el Código Electoral, los sistemas electrónicos deben ser aprobados con al menos 50 días de anticipación a la realización de los comicios, junto con la documentación que denote los resultados de las auditorías efectuadas.

"Será un 7% más económico que lo gastado en las elecciones del 2015, cuando el costo por elector fue de US$3,32", dijeron los voceros porteños en referencia a los comicios de cuatro años atrás que tuvo una proyección de electores habilitados de 2.513.000.

Para este año, la cantidad de votantes habilitados para los cargos locales de jefe de Gobierno, vicejefe, 30 legisladores y 105 integrantes de las Juntas Comunales superará los 3.150.000 a partir de la inclusión de medio millón de extranjeros residentes.

Vulnerabilidad del voto electrónico

El pasado 16 de abril, el colega Martín Suárez publicó en Tiempo Argentino un detallado informe sobre las advertencias de los expertos respecto de la alta vulnerabilidad del voto electrónico. Según puntualiza, los investigadores demostraron que el sistema escogido por Larreta es frágil de hackear. Desde manipular el voto hasta conocer a quién eligió cada votante. Suárez ilustra su ponencia rescatando la experiencia en otros países.
 
Indica que "Este sistema fue descartado en las principales potencias del mundo, y en los países donde aún continúa implementándose, en la mayoría la justicia debe expedirse sobre presentaciones realizadas por expertos. Tiempo dialogó con especialistas, científicos e investigadores en seguridad informática y electrónica, que coinciden en algo: la alta vulnerabilidad del sistema BUE de boleta única electrónica y la dificultad de garantizar un resultado legítimo."

Y cita opiniones de conocedores de la materia. “Todo sistema de votación tiene debilidades y la pregunta que nos tenemos que hacer es qué costo tiene un hackeo en los distintos sistemas. Lo primero que dicen cuando se habla de voto electrónico es que ‘es mejor que el voto en papel’ y argumentan que ‘el sistema que tenemos hoy es vulnerable por la quema o la desaparición de urnas, la falta de algunas boletas’… Efectivamente son problemas del sistema, pero esos son hackeos de muy bajo impacto”, explica el ingeniero de software Sebastián Uchitel, docente del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y director del Centro de Ciencias de Datos MINYT/UBA. Acota: “el problema de los sistemas informáticos de voto electrónico es que con un hackeo podés tocar todas las urnas. Entonces el impacto en un sistema que es puramente digital es mucho mayor”.

Sebastián Uchitel, investigador del Conicet, fue parte del equipo de científicos y especialistas que en noviembre de 2016 explicaron en el Senado de la Nación cómo se podía modificar la elección de un votante mediante el sistema electrónico, al mismo tiempo que se podía identificar a las personas que votaron a tal o cual candidato. Fue una demostración práctica donde se comprobó que, alterando la impresora, se puede identificar el orden de emisión de cada voto y adulterarlo.

“Uno de los grandes valores de la democracia es preservar el secreto y la integridad del voto. Entonces entra otra pregunta ¿para qué queremos un voto electrónico? Rápidamente responden: para hacerlo más ágil, rápido y eficiente. Es verdad que todas estas cosas valen la pena, pero son apenas deseos secundarios al objetivo primario que es la transparencia”, asegura. Y completa: “el ideal es que el voto sea íntegro y constatable por la población. Cuanta más tecnología le metés al momento de la emisión más difícil es cumplir esos objetivos”.

Existen estudios que analizaron cada una de las etapas de votación electrónica y constataron la fragilidad del sufragio en esta modalidad. “Dependiendo la fase del proceso de votación que uno quiera automatizar, cada una tiene su problemática o desafíos concretos. Por ejemplo, a la hora de emitir el voto que el usuario lo haga una sola vez, que la máquina no le sesgue el candidato, o cómo se presentan a los mismos”, explica Andrés Díaz Pace, Investigador Principal del Conicet en la Unidad Ejecutora ISISTAN de la Universidad Nacional del Centro.

Díaz Pace es uno de los expertos que participó de un estudio realizado por el Conicet en 2017 que lleva por nombre Análisis de factibilidad en la implementación de tecnología en diferentes aspectos y etapas del proceso electoral. El informe hace un recorrido sobre las problemáticas que se encuentran en las diferentes fases del voto electrónico: “hicimos un análisis de cada etapa para saber qué riesgos son más frecuentes en una y en otra y cómo mitigarlos. Cualquier sistema es falible de que pase algo fuera de control y lo que se trata es de mitigarlo”.

Añade que la automatización de las diferentes etapas lleva un tiempo relacionado con cuánto trabajo se tomaron para tratar de mitigar los riesgos: «cuantas más cosas automatices los riesgos aumentan. Si automatizás una fase hay menos riesgos y si automatizás más de una, el riesgo se va componiendo porque el diablo puede meter la cola en cualquiera de las fases”.

Para el ingeniero electrónico especializado en telecomunicaciones y ciberseguridad, Ariel Garbarz, «el voto electrónico en cualquiera de sus opciones o modalidades ha sido descartado. En primer lugar lo hizo el país de Europa más avanzado tecnológicamente que es Alemania, cuando la Corte Suprema prohibió cualquier tipo de voto electrónico por su vulnerabilidad”.

El profesor de la Universidad Tecnológica Nacional, UBA, MIT y UCLA subraya que “además, el sistema de Boleta Única Electrónica o BUE, que se eligió para votar en la Ciudad, es el peor de todos y el más fácil de vulnerar. Que fue lo que se demostró hace unos años en el Senado. Yo particularmente demostré cómo en una BUE, acercándole un celular con un programa diseñado para eso, se podía modificar el voto del elector”. El especialista concluye que con este sistema de hackeo «es casi imposible», a la hora del conteo de votos, que se pueda identificar la adulteración del voto, “siempre y cuando el hackeo se realice antes de que se grabe en el disco interno de la máquina donde se hace la copia de respaldo”.  

Los países que lo descartaron

En 1965 Holanda aprobó el uso de máquinas para la emisión del voto (incluidas las electrónicas) y a partir de la década de los ’90 promovió la adopción de equipamiento DRE. En mayo de 2008, el gobierno decidió retornar al voto en papel mediante conteo manual por la desconfianza y las pocas garantías que proveían las computadoras de votación, tras demostrar la facilidad para alterar el comportamiento del sistema.

Alemania comenzó a utilizar dispositivos electrónicos de voto a partir de 1998 hasta 2005, cuando llega una causa ante la Corte, alegando que las máquinas son vulnerables. Tras peritajes técnicos, un fallo del máximo tribunal dictaminó que el uso de las máquinas Nedap es inconstitucional, dado que la ciudadanía no puede validar los pasos de la elección. Hoy usan papel.

Por último, en Estados Unidos, mostraron que los mecanismos de votación con tarjetas perforadas tenían un gran número de votos residuales. Como solución a los problemas, comienza el auge de los dispositivos de registro electrónico directo de votos (DRE2), pero estos sistemas son fuertemente criticados por su incapacidad para garantizar la verificabilidad de los resultados y sus vulnerabilidades. Actualmente, en los distintos estados se emplean diferentes sistemas, que se usan combinadamente, aunque existen causas judiciales en muchos estados respecto a su uso.


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