Historias de nuestra comuna | Una postal sepia

El pasaje Colombo

Es uno de los más antiguos de la ciudad de Buenos Aires, ya que fue proyectado en 1890 sobre un lote en esquina por la compañía de seguros La Edificadora como parte de un emprendimiento inmobiliario. Al quebrar, esta empresa constructora de varios edificios en la ciudad de Buenos Aires, lo vendió al comerciante Carlos Ambrosio Colombo, quien le dio su nombre al lugar.
Buenos Aires, 8 de febrero de 2022. La edificación tuvo como responsable al arquitecto alemán Carlos Heynemann, quien trabajó en otras importantes obras, entre ellas el Museo de Ciencias Naturales de la Plata perteneciente a la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, y culminó su construcción en 1893. 

Este lugar formó parte de las tierras de la quinta de uno de los primeros pobladores del barrio de Balvanera, Don.Antonio González Varela, el Miserere. Una placa del año 2005 de la Junta de Estudios Históricos de Balvanera ubicada a la entrada del pasaje lo recuerda con esta inscripción: “Esta manzana formó parte principal de la quinta de Antonio González Varela, apodado Miserere, un pionero del barrio”.

Con uso exclusivamente residencial, el pasaje tiene entrada por la Avenida Rivadavia al 2431, recorre treinta metros en el interior de la manzana, gira 90º y llega a su salida, desembocando en Azcuénaga 34. Su planta en “L” deja una pequeña manzana libre en la esquina. 

La reja de la entrada y los gruesos portones de hierro no son originales, y fueron anexados años atrás por razones de seguridad. Las puertas de entrada a las viviendas, se destacan por su buen diseño y muchas conservan todavía un llamador de mano. El pavimento, típico de un solado peatonal, es de baldosa calcárea de vereda y contribuye a que la manzana no pierda continuidad. Una de las calles remata en un pequeño departamento con acceso independiente destinado a portería, una pequeña vivienda recostada contra la medianera, con techo a dos aguas, coronada por una lanza, la que constituye la particularidad del Colombo.

 El pasaje tiene un subsuelo, una planta baja con unidades interiores destinadas a vivienda y una decena de locales de uso comercial, y además otras cuatro plantas superiores con unidades de tres a ocho habitaciones. Esta distribución se debe a que en la época de su construcción se buscaba ampliar la capacidad de la ciudad para la creación de nuevas unidades habitacionales, por lo que se crearon calles dentro de manzanas, naciendo así gran cantidad de pasajes. En la planta baja las unidades destinadas a uso comercial fueron presentando deformaciones, modificaciones de vanos, con inclusión de gráfica y marquesinas que alteraron el diseño original con fuerte contaminación visual y afectaron la vista del edificio. 
 
En 1997 el lugar fue declarado como sitio del patrimonio edilicio de la ciudad de Buenos Aires e incluido dentro de las Áreas de Protección Histórica. Dada su particular fisonomía, el pasaje Colombo es requerido usualmente como escenario en películas y avisos publicitarios, como sucede con el pasaje La Piedad del barrio de San Nicolás. 
                                                                                                        
                                                                                                                    Norberto Alonso


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