Comunales | Once pierde uno de sus bares históricos

Cierra el bar La Perla

En su lugar instalarán una sucursal de la pizzería La Americana. Los treinta trabajadores conservarán sus trabajos. Es Bar Notable, Sitio de Interés Cultural y Cuna del Rock Argentino, por lo que vecinos y habitués esperan que se resguarden sus elementos de valor. Buenos Aires, 7 de febrero de 2017. Del rock a la pizza con empanadas. El bar La Perla de Once, lugar predilecto de literatos y rockeros, bajó sus persianas a mediados de enero. Luego de un mes de reformas a doble jornada, la esquina de Jujuy y Rivadavia reabrirá como una sucursal de la cadena La Americana, fundada en 1935. Pasará a competir con la esquina lindera, donde está la pizzería Podestá y con la sucursal de Los Talentos en Rivadavia y Catamarca; por no mencionar las Ugi´s (ahora renombradas Don Hugo en Balvanera) repartidas en las calles del barrio.

El sitio donde Borges, Cortázar, Macedonio Fernández, Litto Nebbia y tantos otros forjaron las letras y melodías del país, ahora está con los ventanales tapados con papel madera. “Estamos trabajando día y noche para llegar a mediados de febrero, es la fecha para que reabra el lugar. Hay mucho para hacer”, dice uno de los obreros al atardecer el primer martes de febrero. Las luces del local están encendidas y dejan ver el reguero de cables, durlock, plásticos y una estructura metálica rectangular que parece ser el viejo escenario que se usaba para los conciertos.

Sin embargo, la fisonomía de la sala principal sigue en pie. Es más, siguen colgados en los muros los cuadros circulares de los rockeros-habitués que dieron mística al lugar. “La idea es que todo lo de valor siga en pie”, añade el obrero antes de seguir con sus labores. Mientras se llevaban a cabo las reformas en el bar, el hotel homónimo (cuatro pisos de esquina) continuaba su actividad sin mayores inconvenientes.

El bar La Perla en 1994 fue declarado sitio de interés cultural. En 2006 fue destacado como la “cuna del rock argentino” por la Legislatura porteña. En el último tiempo, por su condición de Bar Notable (Turismo CABA), se organizaban conciertos con figuras fundacionales del rock nacional. Habitués y vecinos destacan la necesidad de conservar todos aquellos objetos, como discos, fotos o placas, que hacen al espíritu de este sitio histórico. Más aún cuando las sucursales de La Americana cuentan con una impronta propia, un diseño de interiores y fachadas que hacen a la marca de la cadena.

En este sentido, el arquitecto Horacio Spinetto, asesor del área de Bares Notables del gobierno porteño y ex coordinador del programa “Los Barrios Porteños” de la Dirección de Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura, explicó a Télam parte de la normativa que rige para los Bares patrimoniales.

“No hay ningún tipo de restricción edilicia en los Bares Notables en la medida en que el rubro que se quiera poner esté permitido por el Código de Planeamiento Urbano”, dijo y agregó que “hay cafés notables que están catalogados y eso impide que se hagan refacciones arquitectónicas, pero si no lo está, se puede tocar”.

El edificio actual de La Perla no es el original. Décadas atrás Jujuy no era tan ancha. Para ampliarla se demolieron varios inmuebles, incluido el de La Perla. De hecho, en Wikipedia hay una foto de Lito Nebbia tomada en 1969 que muestra el antiguo ancho de la calle. El actual edificio, por estilo arquitectónico y por fecha, no entra en la normativa de salvaguarda patrimonial vigente. Se hará pesar en este caso su legado cultural.

El antecedente del bar Richmond de la calle Florida alimenta fantasmas negativos. Mientras la experiencia de Los 36 Billares, adquirido por otra cadena de pizzas pero conservado gracias al diálogo entre el gobierno y los nuevos dueños, hace pensar en un nuevo comienzo para este rincón del Once lleno de historia que debe ser resguardada.

Cafetín con historia
La Perla data de principios del siglo pasado. En los inicios de la década de 1920, Borges, Xul Solar, Raúl Scalabrini Ortiz, Enrique Fernández Latour, Santiago Dabove y algunos otros jóvenes más, se reunían los sábados por la noche en La Perla del Once. Los convocaba la personalidad singular, casi mágica, del escritor Macedonio Fernández. Fue en una de esas reuniones nocturnas de La Perla del Once donde los amigos-admiradores de Macedonio urdieron una novela colectiva, escrita por todos ellos, cuyo nombre era “El hombre que será presidente”, según indica Bares Notables para destacar el valor de este bar.

A mediados de los años 30 el joven Julio Cortázar, luego de sus clases en la Escuela Normal Mariano Acosta, tomaba café en estas mesas mientras escribía algunos de sus primeros cuentos. No fue el único. Jorge Asís en “Flores robadas en los jardines de Quilmes”, Pedro Orgambide en “Mercedes, los folletines y las rosas”, y Ernesto Sábato en “Informe sobre ciegos” mencionan en algún pasaje de estas obras a La Perla del Once, puntea la reseña.

Todo aquello transcurrió cuando Jujuy todavía no era avenida. Para ensancharla, se debió derribar buena parte de los edificios ubicados frente a Plaza Miserere. La vieja Perla corrió esa suerte para reabrir como el edificio que hoy se conoce.

De la mítica Cueva a La Perla
Los rockeros de los años sesenta, algunos se hacían llamar náufragos, acudían a ambos sitios. Una de esas noches, cargadas de bohemia, nació el primer éxito del rock nacional. En la madrugada del 2 de mayo de 1967, en el baño de caballeros de La Perla fue compuesta “La Balsa” por Ramsés VII (Tanguito) o José Alberto Iglesias y Litto Nebbia. La grabó el grupo Los Gatos el 19 de junio y se lanzó el 3 de julio de 1967.

También en este café, Javier Martínez compuso Jugo de tomate, éxito grabado por el trío Manal. En una de las versiones de La Balsa es Martínez quien recita “En el baño de La Perla de Once compusiste La Balsa”.

Juan Castro

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