Historias de nuestra comuna | Evento en La Perla en 2007

Placas de una Perla en el Once

El anuncio del cierre de La Perla nos lleva al recuerdo de un lugar emblemático del rock nacional. Allí, en 1966, se compuso el primer éxito masivo del nuevo cancionero, que sería grabado al año siguiente en su primera versión. El rock dejaba para siempre los pequeños reductos de iniciados y se abría al gran público. Buenos Aires, 7 de febrero de 2017. Diez años atrás, por iniciativa de quienes iniciamos esta publicación, se presentaba en la Legislatura porteña un proyecto de resolución con la firma de un mítico exponente de nuestra música popular, el Chango Farías Gómez. En él se determinaba declarar Sitio de Interés Cultural al Café La Perla y la colocación en el lugar de una placa de bronce que aludiera a los cuarenta años de la composición de La Balsa por Litto Nebbia y Tanguito, cuyos primeros acordes sonaron en los baños de La Perla.

En realidad, la confitería La Perla del Once ya había sido declarada Sitio de Interés Cultural por la Legislatura en 1994, pero en sus paredes no había placa alguna que lo recordase, por lo que el 2 de mayo de 2007 se concretó la colocación de las dos placas: una externa, de loza, que expresa esta referencia de 1994, y otra interna de bronce, que se ubicó en la zona de los baños.

En el evento realizado entonces participaron, entre otros, Litto Nebbia, Ciro Fogliatta y el Chango Farías Gómez. Fue un momento de regocijo, no sólo por el reencuentro de los creadores con los espacios de su juventud, sino de los vecinos por el rescate de uno de los ámbitos del barrio asociado más estrechamente con nuestra vida cultural. Allí, donde años atrás, escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal compartieron interminables tertulias y el que también conoció en sus años estudiantiles el gran Julio Cortázar.

Recordemos brevemente ese momento fundacional del rock argentino. A fines de 1966 y principios de 1967 se reunían en La Perla de madrugada Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Tanguito, Alejandro Medina, Javier Martínez, Pipo Lernoud, Moris, Horacio Martínez (manager de Los Gatos), Ciro Fogliatta, Pajarito Zaguri, Hernán Pujó (autor de la letra de “Amor de primavera”) y Miguel Grimberg. Venían de “La Cueva”, un reducto de jazz ubicado en la avenida Pueyrredón al 1700, donde se vivía el ambiente bohemio y musical de la época.

“Estoy muy solo y triste en este mundo de mierda” escribió Tanguito o Ramsés VII, como solía hacerse llamar entonces. Y Tango le pidió a Litto que lo ayudara con esta canción de la que tenía las primeras palabras, los primeros acordes. Los hechos son conocidos, una pequeña historia, si se quiere: “nos vamos al baño un segundo porque en el bar ni por asomo te dejaban sacar una guitarra, además nos juntábamos a tocar y a cantar en el baño de caballeros porque decían que la acústica del lugar era excelente”. “Me muestra y dice ‘estoy muy solo y triste en este mundo de mierda’. Tomo la guitarra y escribo completa ‘La balsa’ como se la conoce. Luego la grabamos con Los Gatos”, dice Litto. Luego Nebbia suavizó con su poesía toda la desesperación del mundo en la versión definitiva: “Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado…”

En La Perla Nebbia compuso también “Madre escúchame”, “El vagabundo” y “El rey lloró” para Los Gatos y Javier Martínez hizo lo propio con “Jugo de tomate” y “Todo el día me pregunto”, éxitos de su grupo Manal.

Norberto Alonso

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